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Kalvellidografía:
Si es verdad que los niños vienen de París
Juanito Kalvellido
estuvo allá en pleno mayo del 68, y eso debió marcar su obra para los restos. La cigueña apuntó un poco desviada, dejándolo caer en Cádiz, cuando el destino en la vida de
Kalvellido era salvar el trabajo de toda la plantilla de Correos de
Fuengirola (Málaga).
Ya desde pequeño apuntaba maneras y determinación, pues convirtió en el primer impulso creativo que tenemos los seres humanos -emborronar papeles, paredes...- en su "leifmotiv", o como se diga. Quizás él mismo lo diga mejor, porque ya se sabe cómo tienen que ganarse la vida los artistas, más aun los niños prodigio, y a pesar de su innegable talento
Kalvellido sobrevive y alimenta a su prole despachando hamburguesas a turistas.
En realidad no ha cambiado mucho desde que era niño. Continua dibujando monigotes en la pizarra cuando el profesor sale a fumarse un cigarrillo, sólo que ahora el profesor tiene bigote, se llama
PPinotxo y se parece al presidente del gobierno. Y todos nos reimos de sus gracias, y sentimos también un regustillo por dentro viendo ridiculizado a ese cabrón que cuando no está fumando cigarrillos nos pega cocas. Esa es la síntesis del humor de
Kalvellido: Risas y mala leche. Diversión y rabia..
Las gracias de Kalvellido son innumerables. Ha colaborado en decenas de fanzines, publicaciones subversivas y de mala nota, como
TMEO, Ekintza
Zuzena, Karmadice..., ha diseñado portadas para grupos como
A palo seko, Guerrilla Urbana, 3 de
bastos, y no contento con eso ha creado las suyas propias,
Lapizes en lutxa, Por amor al arte, su propia distribuidora, ha enseñado a pintar monigotes a otros niños malos, ha expuesto sus dibujos y éstos le han sido devueltos con trozos de cinta aislante. Y como si eso no le pareciera suficiente hace un par de años se encuentra con quien él denomina su alma gemela, artísticamente hablando, lo cual no dice mucho de si mismo. El desalmado en cuestión se hace llamar
Patxi Irurzun, le da a la literatura y juntos maquinan diferentes proyectos que en su debido momento serán mundialmente conocidos, como el comix
"A chankete le olía el
aliento", o la cutrepágina güeb
"Los payasos del interné
ese".
Por último, en lo personal, Juanito Kalvellido, es un romántico que hacía novillos para arrullarse con la que hoy es su compañera, un soñador capaz incluso de reproducirse en un mundo como éste -porque los niños no vienen de París, pero tampoco estuvieron allí todos los que dicen- . Un gran tipo, en definitiva..
www.ctv.es/USERS/patxiirurzun/fichakalve.htm
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